Ministro de Defensa en acto proselitista de Arena PDF Imprimir E-mail
Jueves, 05 de Febrero de 2009 18:26

El general Jorge Molina asistió a una actividad del candidato presidencial arenero, Rodrigo Ávila, no obstante que la Fuerza Armada, por Constitución, es apolítica. A la salida dijo que la institución que dirige teme a posiciones “radicales y ortodoxas”.

Por Carlos Martínez


El miércoles 4 de febrero, Arena lanzó una convocatoria para asistir a una reunión en la que los ex presidentes de la República ensalzarían las virtudes del candidato presidencial Rodrigo Ávila. A las 7:30 de la noche, la mayor parte de la concurrencia que llenó uno de los salones del hotel Radisson estaba compuesta por prominentes empresarios y funcionarios del Ejecutivo.

Era la segunda actividad en una semana en la que los tres ex mandatarios, junto al actual presidente de la República, se reúnen alrededor de Ávila, y la primera en la que, oficialmente, les es concedida la palabra. Todos, incluyendo al presidente Antonio Saca, insistieron -con apenas diferencias de matices- en que un triunfo del FMLN implicaría la pérdida de las libertades que a ellos tanto les había costado obtener. Luego ponderaron las capacidades de su candidato y llamaron al voto. En síntesis, se trató de un tradicional acto de proselitismo político.

Entre los asistentes se encontraban algunos empresarios como Federico Colorado, presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) y dueño de Petacones; Ricardo Simán, ex presidente de ANEP y directivo de Almacenes Simán, y José Roberto Dutriz, director del Grupo Dutriz, propietario del periódico La Prensa Gráfica. Ahí estaban también algunos funcionarios y dirigentes o ex dirigentes del partido como  Mario Acosta Oertel, director de Procafé y ex miembro de la Comisión Política arenera;  Gloria Salguero Gross, comisionada para la gobernabilidad y ex presidenta de Arena, y la vicepresidenta de la República, Ana Vilma de Escobar. En medio del público figuraba también otro funcionario público: Jorge Alberto Molina, ministro de Defensa.

Pese a que ostenta el más alto rango militar, el general Molina no lució esa noche ningún distintivo castrense. Se presentó de saco y corbata civiles, como el resto de asistentes; pero a diferencia de ellos, él era el único –al menos entre el público- que podía entrar en conflicto constitucional por asistir a esa celebración partidaria.

La Constitución de la República, en el artículo 211, le confiere a la Fuerza Armada las siguientes características: “Obediente, profesional, apolítica y no deliberante”.

Cuando se le cuestionó si su presencia endosaba al partido Arena el respaldo de la Fuerza Armada, lo negó, asegurando que su interés era enterarse de lo que están proponiendo los partidos políticos. Después, sin embargo, aclaró que no había asistido a ninguna actividad proselitista de algún otro partido.

El ministro dijo estar consciente de que la institución que representa tiene el mandato de ser aséptica en cuestiones políticas: “Nosotros estamos muy claros en la situación, la Fuerza Armada tiene una misión constitucional que cumplir, tiene unas características que se las da la Constitución, no hay que tener tanto temor de que la Fuerza Armada vaya a estar en una posición partidarista”.

No obstante, al ser cuestionado sobre el contenido de los discursos ofrecidos esa noche, en los que se enfatizaba la idea de que el FMLN era un riesgo para la estabilidad nacional, deslizó algunos comentarios en tono similar al de los oradores: “La pueden poner en riesgo (la estabilidad nacional) distintas posiciones que lleguen a mostrarse en una posición extrema, ortodoxa” (ver entrevista).

Durante la reunión, el presidente de la República, Antonio Saca, era retratado por los fotógrafos oficiales de Casa Presidencial. Su discurso a la concurrencia fue uno en el que aseguró que un gobierno del FMLN organizaría expropiaciones a los empresarios y coartaría las libertades individuales en El Salvador. Dijo además estar seguro de que traspasaría la banda presidencial a Rodrigo Ávila y terminó llamando directamente a votar por el candidato arenero.

El Faro no pudo cuestionarle sobre la presencia del ministro de Defensa en un acto meramente proselitista de Arena, o si considera que su conducta se distancia suficiente de la que prohíbe el artículo 218 de la Constitución, que señala: “Los funcionarios y empleados públicos están al servicio del Estado y no de una fracción política determinada. No podrán prevalerse de sus cargos para hacer política partidista. El que lo haga será sancionado de conformidad con la ley”.  

Cuando El Faro intentó acercarse a hacerle preguntas, los elementos del estado mayor presidencial lo impidieron. Una empleada de comunicaciones de Casa Presidencial se acercó a los reporteros de este periódico para notificar que el presidente no ofrecería ninguna declaración.

Esta es al menos la segunda ocasión en la que el candidato presidencial arenero incluye a la Fuerza Armada en su campaña proselitista. En septiembre del año pasado, Ávila hizo un saludo militar frente a unos 15 mil veteranos de guerra de las Fuerzas Armadas de El Salvador, y les dirigió un discurso en el que prevenía a la institución militar de los supuestos riesgos que para ella supondría un triunfo del FMLN en las elecciones presidenciales.


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