Votos al por mayor PDF Imprimir E-mail
Domingo, 22 de Febrero de 2009 22:17

Por Omar Baños

Un millón de dólares se tendrá que pagar el candido presidencial de ARENA, Rodrigo Ávila, por los votos que “consiga” el Alcalde de San Miguel, el señor Wil Salgado para la elecciones.  A simple vista uno podría decir que esto es un monumental soborno al aire libre, frente a las cámaras, pero técnicamente no se puede decir tal cosa porque los “ingresos” son para el municipio –ya sea en forma de proyectos o en efectivo.  Sin embargo, las cosas a veces valen más por lo que parecen ser que por lo que verdaderamente son.

Como dice la nota de El Faro: “El alcalde migueleño se salió con la suya: el candidato presidencial de Arena se comprometió a ejecutar una serie de obras en el municipio oriental a cambio de que el político pedecista le pesque votos.  Ávila se comprometió a pagar un millón de dólares si no cumple”.  En otras palabras, yo te doy algo porque quiero algo que tú me puedes dar. No hay nada malo en esto, ¿verdad?, es pura oferta y demanda.

Supongo que esto no parecería u olería a soborno si no estuviera involucrado un alcalde y un candidato a presidente del país. En realidad, ¿cuál es la diferencia si un “consultor” sin ningún cargo político recibe un millón de dólares por conseguirle votos a un candidato?  De hecho, los “estrategas” de las campañas reciben un pago por su trabajo y su trabajo es desarrollar estrategias que consigan votos.  Eso está bien claro.  Pero en este caso del millón de dólares por los votos de oriente algo huele mal porque el señor Salgado no es “consultor” y su pago vendría de las arcas del Estado.

Las cosas no son claras.  Por lo que reporta El Faro, aunque las dádivas no son para el enriquecimiento personal del Alcalde de San Miguel, no dejan de sentar un precedente peligroso para el desarrollo de campañas, alianzas y trabajo político en el país.  En este caso, un municipio, claramente ha negociado recibir más dádivas del futuro presidente del país.  ¿San Miguel vale más que los otros departamentos?  ¿Por qué es “legítimo” que San Miguel podría beneficiarse de las arcas del Estado por un trabajo que realizó su alcalde y que no era trabajo para el Estado, sino proselitista y partidario?

No sé ustedes, pero esto no parece nada bien y levanta mucho polvo:  ¿Quiere decir que los otros municipios, aunque necesiten proyectos eléctricos, no recibirán ayuda?, ¿Quiere decir que el futuro presidente arenero no será presidente de todos los salvadoreños sino solo de los migueleños?, ¿No hay una alianza estratégica ni política, sino “regalías” del futuro presidente?, ¿El acuerdo es entre dos individuos independientes, entre dos partidos políticos, entre una Alcaldía y un partido político o entre una Alcaldía y el futuro presidente del país?  ¿Y quién pagará esas dádivas: ARENA, el señor Ávila, el Estado?

Aunque no hay respuestas concretas, por la nota periodística parece que al final de cuentas serán los salvadoreños que pagan sus impuestos los que terminarán pagando por esos votos de oriente.  Por eso ambas partes debería responder algunas de estas preguntas: ¿Es soborno o no?, ¿Se está pagando por votos o no?  ¿Hay una alianza política entre ARENA y PDC o no?  ¿Cuál es la diferencia entre esta compra de votos y la compra de votos de uno por el peso en el mercado central?  ¿Todos los alcaldes recibieron la misma oferta?, ¿Por qué se pagaría con fondos del Estado trabajo de campañas de un partido? ¿Es esto ético, moral, justo?

Hasta donde yo tenía entendido no se podía “comprar” votos. Ni siquiera las candidatas de mi pueblo pueden comprar votos.  Pasa eso y se arma el escándalo y le quitan la corona.  Ahora se tienen que ganar el reinado a puro pulso de belleza, inteligencia y simpatía (ah, y algún talento que tengan). Pero parece que estos principios sólo se aplican a las candidatas de fiestas patronales y no a los que buscan llegar a presidencia de El Salvador.

Aunque sabemos que en la política todos se cubren las espaldas, no es razón para hacerse de la vista gorda con este “acuerdo”.  El candidato a la presidencia por ARENA está comprando votos con dinero que ni siquiera es suyo. ¿Qué tal? Así hasta yo me comprometo a pagar mis deudas.  El Alcalde de San Miguel está vendiendo votos, aunque sin garantías. Si este “trueque” no avispa a los salvadoreños, no sé qué lo hará.

En realidad, lo que huele mal es que el señor Ávila esté prometiendo pagar por trabajo de campaña con dinero del Estado. Eso, me parece, no debería ser permitido, ni para ARENA ni para cualquier otro partido político. Legalmente no sé si esté fuera de la ley, pero quizá algún abogado con experiencia y conocimiento sobre este tipo de leyes debería dar un vistazo.  Y, a todo esto, ¿qué dice el Tribunal Supremo Electoral?