Último informe de Saca a la nación fue pobre en lucir logros PDF Imprimir E-mail
Martes, 26 de Mayo de 2009 19:03

El presidente de El Salvador dedicó su discurso del lunes a enumerar sus programas. Habló de los esfuerzos en pobreza, seguridad pública y economía. Pero, a una semana de dejar el gobierno, apenas si enumeró logros o frutos de esos esfuerzos.

Por Daniel Valencia



La gestión del presidente Antonio Saca quedó registrada en la historia este lunes 25 de mayo, cuando el gobernante de El Salvador pronunció su último informe de trabajo al país y no pudo despedirse luciendo preseas por las metas que había prometido alcanzar al cabo de cinco años en tres de las áreas de trabajo más relevantes.

El presidente ingresó la mañana del lunes al pabellón número ocho de la Feria Internacional, banda azul y blanco cubriéndole el pecho, se paró ante el micrófono y enumeró aquellos proyectos y políticas ejecutadas por este gobierno, aunque casi sin mencionar algún logro específico en aquellas áreas en las que los números terminaron dándole la espalda, como son seguridad, pobreza y finanzas públicas.

“Me despido de mi gestión como presidente de la República con la tranquilidad de haber cumplido… muchas cosas faltan, siempre al final de un mandato faltan muchas cosas…”, dijo Saca, tras 46 minutos de una ponencia aplaudida por los suyos (funcionarios de gobierno, dirigentes del partido Arena y diputados areneros en la Asamblea Legislativa), aun cuando los temas sensibles fueron marginados de su último mensaje.

Saca, a diferencia del discurso pronunciado el jueves 21 durante la presentación del informe sobre los avances en la búsqueda de los Objetivos del Milenio, esta vez no habló de vergüenzas (al dejar al país con 800 mil personas en condiciones de pobreza extrema), ni de retrocesos en los indicadores sociales. En cambio, destacó la creación de los programas Red Solidaria, Fosalud y 2021. Habló del “quinquenio del agro” que permitirá, según él, que este año El Salvador ya no sea dependiente de la importación de frijoles; mencionó la creación de la Defensoría del Consumidor, la Secretaría de la Juventud, llevar el Fovial a las zonas urbanas, la construcción del puerto de Cutuco y el inicio de ejecución de la Prensa El Chaparral… Habló de su empeño en favor de los subsidios (gas, electricidad y transporte, aun cuando desoyó reiteradamente los llamados a focalizarlos para que en realidad beneficiaran solo a los más pobres), y del financiamiento al bachillerato gratuito, que comenzó a finales de 2007. Se refirió a la apuesta por el turismo, a las exportaciones…

Cuando Saca asumió hace cinco años, prometió un país seguro (así se llama su programa de gobierno), un combate frontal a la pobreza y un manejo responsable de las finanzas públicas. Esto último quedó recogido en el plan de trabajo del entonces ministro de Hacienda Guillermo López Suárez. En cuanto a la pobreza, creó Red Solidaria y anunció una reducción de siete puntos al final de su quinquenio. Y en cuanto al problema de violencia, cuando asumió el gobierno advirtió a los delincuentes: “A los malacates se les acabó la fiesta”. Asimismo, durante su administración, el Ejecutivo acuñó dos eslóganes que perduraron hasta el final del mandato: “Lo social no es complemento de nada” y “Un gobierno con sentido humano”. Pero en esas tres principales batallas, el gobierno, a la luz de los indicadores de los últimos años, perdió.

Según la Dirección General de Estadística y Censos (Digestyc), la pobreza creció de 2006 a 2007, antes de que llegara la crisis económica internacional. La Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples (EHPM) reveló un aumento de la pobreza de 3.9 puntos (de 30.7% a 34.6%) en ese período. Esto implica un aumento que sobre todo afectó a la población rural, donde la pobreza creció 8 puntos, de 35.85% a 43.8%. El pronóstico para la EHPM de 2008 que se hará pública este año es que la pobreza crezca aún más, al menos unos 7 puntos.

En materia económica, Saca aseguró que “gracias a la responsabilidad en la gestión de las finanzas públicas y a la aplicación oportuna de políticas activas, la economía salvadoreña está bastante preparada  para enfrentar la crisis externa”. El mandatario pidió que no se crea que “vive en otro país” y reconoció que por el impacto de la crisis  las remesas familiares y las exportaciones han caído, y que producto de la menor actividad económica los impuestos recaudados han sido menores de los esperados para este año.  “(Pero) reitero, lo positivo es que el país preparó todas las condiciones para enfrentar en gran parte la crisis y con sabiduría se puede salir adelante”, dijo Saca. Sin embargo, no enumeró los números rojos que poco a poco han ido apareciendo por todos lados, como el aumento del déficit fiscal, que llegará a final de año a unos mil 200 millones de dólares y que es el doble de lo previsto por el gobierno saliente.

Asimismo, el gobierno cayó en mora en sus deudas con una serie de acreedores como las distribuidoras de electricidad o con una serie de proveedores de servicios para las carteras de Salud y Educación. Según Saca, el país, pese a todo, tiene una cuenta sana, abierta a nuevos empréstitos –y reacomodos del pago de la deuda- que ayuden al nuevo gobierno a intentar sacar al país de la crisis. Sus palabras nada tuvieron que ver con las que este martes dijeron el presidente electo, Mauricio Funes, y su asesor Álex Segovia, quienes plantearon un escenario de crisis y muy distinto al que la administración Saca había dibujado en las semanas anteriores.

En este ámbito, según los expertos, la principal dolencia de Saca es que no cumplió bien su tarea. Y mientras el mandatario se alegra de haber implementado una reforma fiscal que elevó la carga tributaria de un 12% (registrada en 2003) a un 14% para 2008, los economistas y el PNUD le achacan no haber implementado una segunda fase de la reforma fiscal para alcanzar mejores ingresos para invertir en gasto social. El PNUD dice que mientras en toda Latinoamérica se ha alcanzado un promedio de 18% del producto interno bruto, El Salvador quedó entre los últimos puestos de toda la región.

Según Saca, un logro fue haber logrado que para este año el sector público tuviera un déficit del 3.1% del PIB, aunque el dato que reveló este martes el gobierno entrante es de 5.8%.

En materia de seguridad, El Salvador vive con un promedio de 11.7 homicidios diarios hasta el 17 de mayo. Promedio que vino al alza desde cuando Saca asumió el poder.  En los primeros siete meses de su mandato, los homicidios se le elevaron de 7.7 (registrados en los últimos cinco meses de la gestión Flores) a 8.3. En 2005 y 2006 El Salvador se convirtió en el país más violento de América. Aunque en 2007 hubo una reducción de los índices, nunca se regresó a los promedios de los años anteriores a Saca y, por el contrario, 2009 va a un ritmo de batir todos los récords anteriores y por primera vez desde la guerra sobrepasar los 4 mil asesinados.

“Estoy convencido de que la calidad de vida de la familia salvadoreña mejorará sustancialmente cuando logremos romper la espiral de la violencia, en todas sus manifestaciones”, dijo Saca hace cinco años.

Al concluir su lustro dirigiendo el país, Saca no puede decir que ha roto alguna espiral, porque el crimen organizado, el narcotráfico (que ya tocó las puertas de la Policía Nacional Civil), las extorsiones y los homicidios continúan al alza. Sin embargo, no abandonó la insistencia oficial de que en el área de seguridad pública las cosas han estado haciéndose bien. “Uno de los principales desafíos fue enfrentar la creciente ola delictiva, fenómeno que definitivamente se ha transformado en un problema de grandes proporciones a  nivel mundial”, dijo. “A pesar de contar con pocos recursos (...) hemos mejoramos los índices de la lucha contra la delincuencia”, aseguró.

Saca, posiblemente abrumado por la lluvia de críticas de detractores y no detractores hacia su desempeño, se despidió con una última petición: “Deseo que se analice esta gestión a la luz de los años. Es muy temprano para analizar (hoy)”, dijo.


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